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Argentina: Se extiende la figura del profesor tutor en los colegios secundarios PDF Imprimir E-mail
Fuente: lanacion.com.ar

Más de 1300 docentes de escuelas estatales acompañan y guían a los adolescentes
 
Romina está ansiosa. Tiene 13 años y acaba de empezar primer año. Su hermano Sebastián, en cambio, entró en cuarto año y está relajado. Ambos motivan la preocupación de sus padres. Y con razón. Según los especialistas, para un adolescente iniciar, transitar y finalizar el secundario es un proceso complejo que requiere un acompañamiento especial por parte de la familia y la escuela.

Muchos colegios secundarios concentran esa tarea de orientación en la figura del profesor tutor, que además de dictar sus clases asume la misión de mantener un seguimiento de los alumnos no sólo en su disciplina, sino también en su formación integral. La modalidad, muy extendida en los colegios privados, se propaga rápidamente y fue incorporada hace dos años en las escuelas estatales de la ciudad.

El sistema se aplica ahora en los dos primeros años de los colegios secundarios estatales de la ciudad, con 1348 profesores tutores y 212 coordinadores, designados por los directores. Generalmente se elige un docente con buen diálogo con los alumnos, los docentes y las autoridades de la escuela.

En cada establecimiento hay un tutor por división y un coordinador por turno, incorporados a la planta orgánica funcional. A partir de tercero y cuarto año la modalidad de tutores se pone en práctica cuando surge como demanda de los estudiantes.

"El chico no quiere un adolescente más grande, quiere alguien bien plantado en el mundo adulto", explicó José María del Corral, de la Vicaría de Educación del Arzobispado de Buenos Aires, al explicar a LA NACION cómo debe asumir un docente ese nuevo rol escolar. La tarea exige, dijo, una fuerte vocación.

Entre otros logros, las tutorías permiten afianzar el vínculo del alumno con el profesor, mejorar el clima escolar, ayudar a los alumnos a descubrir y asumir sus dificultades y promover una mejor integración y comunicación entre todos ellos, además de favorecer el sentido de pertenencia del docente con el colegio y la formación de equipos de trabajo entre los profesores.

"Hoy el tutor es un agente de prevención y comunicación, un profesor del curso designado para desempeñar la tarea de tutoría con una carga horaria de tres horas semanales", señaló el rector de la Escuela Superior de Comercio Carlos Pellegrini, Abraham Gak.

Para Margarita Poggi, directora del Instituto Internacional de Planeamiento de la Educación de la Unesco, con sede en Buenos Aires, el tutor debe mirar de una manera integral el proceso de aprendizaje. "Si cada profesor se ocupa de cuánto y cómo aprenden de su asignatura, el alumno queda fragmentado en las distintas disciplinas", enfatizó Poggi.

El profesor Alfredo van Gelderen, académico de Educación, coincidió en el papel integrador de los tutores y su contribución a mejorar la calidad educativa, con más recursos para evitar el fracaso y retener a los chicos. "La tarea de orientarlos es fundamental", señaló. Y aclaró que, si bien el sistema de tutorías parece un remedio para acompañar el proceso de maduración del joven, dentro y fuera de la escuela, los padres no deben quedar al margen.

El papel de los padres

"Hay una retirada progresiva de los padres: en primer año están, luego hay un hueco y en quinto reaparecen", comentó Héctor Vigil, rector del secundario del Colegio San José, de Balvanera, donde el sistema de tutorías se aplica desde hace 20 años.

Dijo que el tutor asume muchas veces el papel de mediador. "Tuvimos el caso de un chico que se escondió porque no quería hablar con su papá, y su tutor charló con él", contó Vigil, que además de ser profesor de historia fue tutor durante muchos años.

Pero quien ejerce una tutoría no sólo es un puente entre el chico y su familia: también es un referente para sus colegas. "Todo profesor que tiene un problema primero habla con el tutor del curso y, a su vez, cuando un alumno o grupo tiene algún conflicto se pone en contacto con el docente", señaló Luis De Riso, director general de la misma institución.

Para un tutor, los interlocutores son variados y las problemáticas, también. Problemas con una materia en particular, los primeros grandes amores que parecen definitivos, la relación con los pares son algunas de las cuestiones que aborda Juan Martinovich, profesor tutor de cuarto y quinto año en el Colegio San José.

Los docentes deben sumar a su formación el acercamiento a la cultura juvenil y la comunicación. Como tutor, Martinovich coincidió en que es necesaria cierta apertura a los nuevos códigos. "Muchas veces nos comunicamos por mail", comentó. De ese modo, apela a todas las herramientas que tiene a mano para contactarse con los chicos y con los padres.

"En nuestro caso el profesor tutor de primer año es un profesor especialmente preparado. Los de segundo a quinto año, además de la capacitación, son elegidos por los propios alumnos de una terna que se les propone", contó Marta Cao, vicedirectora del área de Enseñanza Media de la Escuela Nº 11 de Parque Patricios.

Por Graciela Lehmann
Para LA NACION

Principales logros

    * El sistema de tutorías afianza el vínculo de los alumnos con los profesores.



    * Ayuda a los estudiantes a poder descubrir y asumir sus dificultades.



    * Promueve una integración y mejor comunicación entre los propios alumnos.



    * Refuerza la identidad del docente con el colegio.



    * La experiencia favorece la formación de equipos de trabajo entre los profesores del colegio.



    * La figura del profesor tutor se consolidó en los colegios privados en los últimos 25 años.



    * Se trata, además, de una modalidad muy extendida en escuelas secundarias de EE.UU.